Consiste en un procedimiento quirúrgico que tiene como objetivo corregir deformidades en los huesos. Estas deformidades pueden ser congénitas (presentes desde el nacimiento), adquiridas por traumatismos, infecciones o enfermedades. Durante la cirugía, se realinea o remodela los huesos para restaurar su forma y función normal, lo que mejora la movilidad y reduce el dolor. Este tipo de cirugía puede implicar el uso de dispositivos como placas, tornillos o fijadores externos para estabilizar los huesos mientras sanan. El objetivo es mejorar la calidad de vida del paciente y permitirle recuperar la funcionalidad de la extremidad afectada.





