En el sistema musculoesquelético consiste en el tratamiento de infecciones severas que afectan los huesos, articulaciones o tejidos blandos. Estas infecciones pueden ser causadas por bacterias, hongos u otros microorganismos y, en muchos casos, ocurren tras una fractura, cirugía o trauma. El tratamiento involucra una combinación de antibióticos para controlar la infección y, en muchos casos, procedimientos quirúrgicos para drenar abscesos, limpiar el área afectada y eliminar tejido infectado. En situaciones graves, puede ser necesario realizar reconstrucciones óseas o realizar intervenciones para salvar extremidades comprometidas. El objetivo es erradicar la infección, preservar la función del hueso o la articulación y evitar la propagación de la infección a otras áreas del cuerpo.






